lunes, 2 de noviembre de 2015

El punto cardinal de tu útero

-¿Qué sientes?

-Una especie de espasmo, nada raro supongo

-Ahora sólo te queda contar que sientes de verdad

-Soledad

Sucede algo cuando las condiciones del ambiente son las adecuadas, los pequeños matices que hacen que algo bueno se vuelva perfecto hacen acto de presencia, hay silencio alrededor y la idea de lo que esta pasando es muy confusa.

Sucede que estas arriba, más arriba, pero sin llegar a estar en lo más alto, que te hormiguea la piel y mirándote por dentro tus proteínas intentan equilibrar la temperatura de tu cuerpo mientras esta no para de subir, la sangre ya corre más deprisa por los conductos de tu cuerpo, te confunde apurando toda la energía para concentrarse en un solo hueco. Mientras tus células luchan por seguir respirando con la poca energía que les queda, tu cerebro se queda bajo mínimos y ese líquido rojo convertido en deseo se concentra en el punto cardinal exacto que da en el centro de tu útero, más fuerte más seguido. Notas sus cuádriceps golpeando fuerte contra tu(s) abductor mayor,  no estamos hablando de dolor, sus manos en tu cintura, tus manos en su pecho,

La evaporación del deseo será inminente y sabemos que la culminación para elevarnos llegará, más algo empieza a arder cuando la mente se queda en blanco, casi sin oxigeno suficiente como para hiperventilar y él no deja de moverse cuando en algún momento lo que era deseo evaporado se ha convertido en orgasmo condensado. Las condiciones se van dando, una a una y la explosión golpea fuerte contra las paredes de tu interior queriendo salir, más arrasa con todo a su paso y hace notar la vibración al otro ser.

El espasmo, es estallido, las ganas de gritar, la sensación de la ansia liberándose, cerrad los ojos muy fuerte, hasta que duela, secaros el sudor y abrid los ojos antes de perderos lo alucinante que es que el otro siga respirando con dificultad intentando entender que el estallido producido en su interior a sido muy parecido al tuyo, bienvenidos a casa.

Soñad bonito, 
que mañana es lunes. 
Besitos, M