viernes, 1 de enero de 2016

Reconstruyendo proteínas


Bueno...ahora que todo el mundo ha dicho la suya, me toca a mí.  Mi abuela ha querido castigarnos este año porque en la comida del día uno la gente en mi familia acostumbra a llegar borracha o con ganas de morir. Como eso no son formas de presentarse, decidió en un acto de reivindicación y protesta, que la comida del día uno quedaba aplazada hasta el tres. Por ello, y aunque esto os esté dando mucho rabia, mientras vosotros estáis muriendo en una absurda copiosa comida de al menos cinco primeros y dos segundos, yo estoy aquí, en la cama escribiendo algo que, como de costumbre, carecerá de sentido al final...¡Adoro a esa mujer!


2015 no ha sido ninguna birria. Cuando empezó el año anterior, escribí aquí, entre mis cuatro paredes, que 2015 sería un año interesante y no me ha defraudado.

Ojalá pudiera escribir letra por letra, palabra por palabra lo que se me pasa por la cabeza pero tengo las manos tan heladas que un leve golpe se transforma en un moratón entre mis falanges. Pero bueno, prosigamos, el año ha sido cuanto menos peculiar y extraño: he sido feliz junto a seres con almas blancas, muy puras que te invitan a abrazarlas mucho tiempo todo el rato, he llorado de rabia, de impotencia, me han decepcionado tantas veces tanto rato, me he mareado bebiendo y yendo en barco, he tocado lenguas extrañas con la punta de mis vértices, me han acariciado la piel por encima de la ropa, he escuchado melodías tan tristes que mi melancolía me parecía sonrisas que corren por el campo, he conducido un tractor y he tirado un árbol en el intento, he apretado el embrague y he irritado a papá jodiéndole el final de una película o haciendo que me llevara al aeropuerto a las cuatro de la mañana. 




Me he decepcionado a mí misma y por una vez he sabido eliminar la fuente de la decepción con mis propias manos, he ido a contra-natura, he bebido cerveza demasiados viernes. He follado mucho y dormido poco. Es posible que haya tenido las mejores conversaciones sobre temas variopintos que he tenido en mi vida. Me he lanzado, he provocado y he cruzado lineas que no debería cruzar jamás, he sido informal y me reído en la cara de la formalidad para volver a ser formal tres segundos más tarde. Me han herido, me he sentido fuera de lugar y he experimentado la comodidad con miedo.


Le he pedido dinero a mi hermano, he comprado mucho café y bebido más té. He comido pescado siendo vegana y me he hartado de comer chocolate sin llegar a cansarme en ningún momento. He llorado la muerte de alguien que había dejado de recordarme antes de muerta. He visto a mis dioses caer y a mis enemigos tomar el poder. He visto mi aura negra rodear a los que me rodean y me he visto enfrascada lidiando con sentimientos que no están hechos para mí. 

He aprendido.  Mucho. Tanto. Me han vuelto a abrir los ojos un año más, me he enamorado de lo que estudio por segundo año. Y el amor no ha dejado de invadir mis rendijas, ya no toca la puerta y espera, solo pasa y le abrazo, y le dejo entrar y...en el sofá de mi casa se está bien, muy bien. He seguido fantaseando, enamorándome de todo, de ti, de la vida, de lo que aprendo, de lo que me gustaría llegar a ser.


Feliz 2016 a todos aquellos que como yo, tratarán de enamorarse de la vida una vez más y se demostrarán que les sigue corriendo sangre por las venas y que los lazos afectivos, no están perdidos aún. Petons, M'