jueves, 14 de abril de 2016

Mercado de deseos

Cierra la puerta, muere el lugar y el eje de la Tierra hace girar al planeta más rápido para poder recuperar el tiempo que has estado parado congelando los relojes y mirando su sonrisa cuando centellean sus ojos castaños.

Esa hora, esos sesenta minutos que pasan cuando tu atraviesas la puerta y marchas a casa suenan justo a eso. Suenan a un autobús que se va, a una máquina de correr en marcha o a un reloj de los que solo hay en el país de Lewis Carroll, es una hora perdida o una hora de estudiar como volver a recuperar el ritmo normal que lleva el mundo.

No estoy diciendo nada nuevo cuando digo que el tiempo no pasa igual cuando dejas fundirse los segundos entre tu cuerpo y el de la persona que quieres, ni tampoco desvelo nada cuando digo que en el sexo igual que en el amor parece que todo conspira a tu favor (bonita ironía) para que entiendas que la felicidad no es un estado normal.

Para que entiendas que los buenos momentos no pueden prolongarse. Porque debes seguir siendo consciente que son instantes bellos y únicos. Pero sobre todo, el tiempo pasa diferente como moneda de cambio al sprint que deberás hacer después, para alcanzar el tren de la vida, el ritmo de la actividad de los mortales.

Es una especie de mercado de deseos en el que solo cuando el tiempo que te regalan te satisface enormemente, estás dispuesto a correr para alcanzar el compás que lleva el tiempo.

14 de abril,eh! 
Lo bonito está por llegar
Sueñen bonito, M'