domingo, 29 de enero de 2017

El día que fuímos grandes

2000m, sí, pero no mientro si te digo que cuando llevaba 1500m me dolían los abdominales y me pesaba la vida. ¡Hola de nuevo! Hoy, mientras nadaba y el Sol me iba tostando la piel como si fuera julio, me ha puesto a reflexionar sobre el rol de géneros en nuestra sociedad, como ha cambiado y como parecen dispuestos a seguir haciéndolo. ¡Bienvenidos de nuevo!


La que os contaré hoy no es una historia nueva, quizás lo sean sus nombres y apellidos, pero en ningún caso su contenido. ¿Sabéis la típica pareja- ahora anciana- made in Spain que decidió pasar sus días siguiendo el patrón patriarcal? Bien pues, algún día, en algún lugar a alguien se le ocurrió pensar en las mujeres y fuimos, somos y seremos Campoamor y Kent lo que nos queda de vida.

Pero a nadie, al menos que yo sepa, se le ocurrió pensar que les pasaba a los hombres que dentro del patriarcado parecían vivir como reyes. Ahora que enero está por terminar, creo que es un día tan bueno como otro culquiera para hacerlo.

Las consecuencias del patriarcado para el hombre no solo tienen que ver con el alto grado de dependencia que tiene con sus mujeres, sino que también convierte en inferiores a quienes no les gustan las mujeres. Y transforma a los hombres en seres totalmente desconectados de su sistema nerviosos en términos de sentimientos. ¿Llorar? ¡No! Sólo para mujeres y en algo tan íntimo y tan personal como es el funeral de un ser quierdo...Disculpen caballeron, deben estar de pie.

¿En qué momento hemos prohibido a los hombres expresar lo que sienten sin considerarlos inferiores? ¿En qué punto de la historia convertimos las palabras bonitas en hechos machista o en motes femeninos? ¿Cuándo se decidió que el hombre debería mantener y proteger a la mujer? Perdón, pero...me perdí el día en el que dejamos decidir a las mujeres si ser amas de casa o población activa y no preguntamos a los hombres.

Por encima de todo...me perdí el día que la palabra feminismo pasó a ser machismo. El día que se generó debate en torno a que una mujer feminista defendía la superioridad de la mujer frente al hombre; ese día, yo, como mujer me desvinculé del debate que hoy retomo para decir que seamos todos feministas, que la igualdad nos hará grandes pero sobretodo, nos hará libres, libres de decidir si queremos estar siempre al lado de la misma persona o no; esa libertad, solo la ganaremos cuando todos: hombres y mujeres, entendamos qué que un hombre sea dependiente de su mujer es igual de trsite qué que una mujer deba ocuparse de todo lo que se refiere a la casa o la crianza de los hijos por norma y sin consenso previo entre los miembros de la pareja.


Esto no es una oda a los hombers o al menos no pretende serlo. Es solo una realidad que veo a diario y que me entristece, una verdad que ni tan solo se ha puesto sobre le mesa, no se ha llevado a debate y desaría que así fuese. Profundicemos en los roles:

Biológicamente y por cuestiones de supervivencia las mujeres buscamos cualidad en nuestras parejas sexuales y los hombres cantidad. Según yo lo veo, la función biológica de hombres y mujeres es asegurar que la especie no desfallezca, la selección nos ha grabado especialmente hondo ese objectivo y vamos a por él con fuerza. Así pues, los hombres lo hacen a través de dejar su esperma en el mayor número de vaginas para asegurar su continuidad y las mujeres buscan las mejores cualidades en su contrario para garantizar que esa nueva persona pase el examen de la selección natural con creces.

¿Qué ha pasado entonces? ¿qué clase de poderosa estrctura social ha conseguido remover nuestras proteínas -las que llevamos de serie- y modificarlas? El consumismo, ¿quizás? ¿Si la biología humana siguiera el curso que explico antes, no tedría más lógica que se reprodujeran los patrones biológicos en nuestro día a día?

La cuestión de esta última paranoia mental es que, si los patrones sociales siguen los biológicos, es decir, si nuestra biología como hombres y mujeres encasilla nuestra forma de comportarnos en sociedad ¿por qué las mujeres quieren tanta ropa y los hombres se miran más la calidad? Biológicamente, no tiene lógica. Por la regla de tres que aplico, los hombres deberían tener cantidades ingestas de ropa y las mujeres comprar solo los tejidos más exquisitos. 

¿En serio es el capitalismo y su allegado, el consumismo, tan poderoso como para estar cambiándonos los roles que jugamos en sociedad? ¿Empezarán los hombres a buscar más la cualidad y nosotras a pasearnos entre la cantidad para sobrevivir?

Para los que siguen haciéndose preguntas,
Para los que son el hoy de mañana.
Besitos, M'

miércoles, 25 de enero de 2017

Los pensamientos por la noche cogen fuerza

La noche se hará larga porque estiraremos hasta el último de sus minutos para seguir estudiando para el examen final del viernes. Pero antes, me tomo unos minutos para escribir lo que pasa cuando una canción te proyecta la imagen de un recuerdo en tu cabeza y de repente se para todo y escribo sin sentido, quizás sin descanso lo que siento en ese momento ¿Es lícito todo esto?


¿Es lícito enviarle las cartas que he ido escribiendo con lo que no me atreví a decir en su momento -pero que ha hecho mella en mí- a alguien qué sigue siendo especial? ¿es justo recordar a alguien que hay cosas que duelen por más que pase el tiempo? ¿es igual de i/lícito mandarle a alguien los recuerdos más bellos que he creado con esa persona, las sonrisas que más he guardado en mi mente o las caricias que he reproducido con mayor frecuencia en la sala de cines de mi corazón?

Hoy, escribiendo algo que me ha venido a la memoria al sonar una canción concreta de fondo, me he dado cuenta que he escrito algunas cosas que me han dejado de pertenecer. He redactado mis sentimientos tal cual pasaban, tal cual me sacudían por dentro. No sé si seré solo yo, pero resulta que escribo más y mejor cuando me embargan los sentimientos negativos...será que no me manejo bien entre las calles de la felicidad.

Al encontrarme alguno de estos escritos, me pregunto: ¿hace cuánto qué han dejado de pertenecerme? Soy de las que piensa que cuando dibujas o escribes algo para alguien deja de pertenecerte para siempre; dicen que la información se vuelve grande cuando la compartes, se enriquece y a mí me parece que las cartas, los sentimientos, los trazos y las pinceladas de momentos que ha tejido tu corazón son también eso: pedazos de información que si los compartes pueden fortalecer el vínculo que se crea entre dos personas. 

De alguna forma, pero, esta vez creo que es una putada remover recuerdos que intentamos no despertar con pensamientos que se me ocurren de un momento a otro mientras estudio para los finales ¡Putos finales! Dan demasiado de sí. 





¿Es lícito dar a alguien lo que le corresponde aún a riesgo de joderle el día con verdades qué un día te dolieron a ti y ahora pueden dolerle a él?

Se está haciendo tarde.
Besitos, M'

martes, 24 de enero de 2017

La intimidad

Tengo los apuntes de una asignatura esparcidos por la habitación junto con las lecturas que intento que me ayuden a entender de qué va todo esto, tengo el libro "Las flores de Gideon" revoloteando de entre mis sábanas a mi mesa cada día para que me lea dos de sus próximos capítulos, tengo un cómic que no me pertenece pero que me está descubriendo mundos que jamás había tenido la curiosidad de explorar y al final, justo donde parece que acaba la cordura te tengo a ti, custodiando algunos de los recuerdos más bonitos de estos veinticuatro días.

Hoy quiero hablarles del concepto más puro que nos queda, quiero hablarles de la intimidad. Nuestra gran amiga, nuestra aliada, la sensación más reconfortante del mundo, tener un mundo único con esa persona que libremente y por unanimidad ha decidido compartir su intimidad con la tuya.

Las relaciones amorosas entre hombres, entre mujeres y entre hombres y mujeres son cada vez más constructos sociales, se elaboran en sociedad y se llevan a cabo en nuestras cabezas a lo largo de nuestra adolescencia; nos llenan de ansias, de ilusión, de desasosiego... y nos invitan a salir a la calle y encontrar a nuestro semejante, a quien consiga que la vida sea un círculo cerrado y no una línea mal trazada.

Quizás en ese momento es cuando cedemos el poder de decidir, de forma legítima, a la otra persona. Lo que quiero decir es que es quizás en este punto donde le damos a la otra persona la capacidad de influir en nuestro estado de ánimo, en nuestros sueños. Pero ese no es el tema que nos concierne hoy.

La intimidad es en lo único que el merchandising y su forma de ser en la estrucutra económica (el capitalismo) no han hecho mella del todo, aún. Ese compartir tiempo con tu mitad es algo hermoso y sagrado, que llenándolo de lealtad, amor y verdadero cariño puede ser una de las armas más poderosas del mundo,

Y no hablo de atacar, hablo del medio destinado a defenderse (RAE) porque en la intimidad es cuando descubres que protegerás a tu otra mitad como si fuera tuya; que protegerás su verdad con responsabilidad y lealtad.

En la intimidad, en esa burbuja preciosas pero frágil que se construye a vuestro alrededor, es donde entiendes que amar a alguien no es solo hacerle el amor y decirle "te quiero"; sino que es algo mucho más complejo pero que de alguna forma se hace fácil.

Cuiden la intimidad que tienen con su pareja o con sus hijos, cuiden los secretos que comparten, las bromas y sobretodo, cuiden las palabras. Como dijo en alguna ocasión la escritora Isabel Allende, el punto G de las mujeres está en las orejas y se estimula con las palabras.

Y yo me atrevo ha añadir, que no creo que el de los hombres está mucho más lejos del centro de las orejas porque, creo que muchas veces subestimamos la capacidad que tiene el sexo masculino de escuchar y sentir lo que, entre líneas, dicen las palabras. 

Buenos días,
M'.




domingo, 22 de enero de 2017

Estado del trabajo: cualificado


El título, es lo que pone en la plataforma a través de la cual los estudiantes en la universidad a la que voy miramos las notas. Una vez la nota que merecemos (de acuerdo con quien nos corrige y siguiendo unos criterios en ocasiones mencinoados y en otros no) ha sido introducida en la base no hay marcha atrás.



 A ti, pequeño estudiante en un mundo de peces muy gordos te llega un correo en el móvil (si tienes vinculado el correo de la universidad con el personal) que te anuncia que lo que sea que hayas entregado, sea una obra maestra o una birria, ha sido cualificada...démosle gracias.


Las notas son eso, notas. Pero de alguna manera consiguen cambiarte el estado de ánimo de un segundo a otro, desde el segundo que recibes el correo, los nervios te recorren la piel, piensa: como hiciste el trabajo (paso a paso), el tiempo que le dedicaste, el esfuerzo que pusiste y qué podrías haber hecho para que estuviera mejor. Siempre es ese camino mental, hasta que se carga la página y ves: cuál es el resultado, cuáles son los comentarios y finalmente cuál es la nota que el profesor cree que merece tu trabajo.

Es como...la nota...es el sueldo de un estudiante. Es lo que determina cuan bien has hecho tu trabajo; con una pequeña diferencia. nuestro sueldo nunca es el mismo, siempre tiene una alegría o una pérdida añadida siempre tiene unos efectos psicológicos en nosotros, efectos que remueven tus emociones y crean nuevas proteínas. Siempre tiene...siempre tiene un momento de reflexión, un momento de pensar ¿qué le habrá rechinado a esa persona para que el trabajo haya sido calificado realmente con tan baja nota? o... ¿qué será lo que ha hecho que tenga tan buena nota?


Las notas, el que alguien te califique, tu trabajo, el trabajo al que le has dedicado cariño y empeño, hace que jamás sea suficiente porque es tu creación...es tuyo. Aunque te hayas apoyado de teorías de otros autores, aunque hayas consultado a millones de personas y pedido permiso para continuar con tu idea mil veces a tu superior...

La cuestión es que...los trabajos, tus creaciones, hacen de eso algo similar a lo que deben sentir unos padres sobre sus hijos, algo que aprecias con todas tus fuerzas, aunque no sea el mejor trabajo. A veces, es muy frustrante no ver ese trabajo reflejado en la nota. A veces es muy costoso entender que un siete, un ocho o un nueve pueden ser una mierda si piensas en el trabajo y el esfuerzo que le has dedicado, en el tiempo que te tomaste por pensar algo que fuera más allá de lo mundano, algo que fuera novedoso, un tema original. Si piensas en todo eso, algo que no sea la máxima nota, es una mierda. 

Es la última semana....hagamos que sea la mejor.
Con pena pero feliz. Besitos, M'

jueves, 19 de enero de 2017

A nuestras gélidas almas gemelas


 ¿Habéis visto lo blanco que está todo en las montañas? Es solo en el gélido invierno cuando creo que tenemos la oportunidad de encontrar nuestras almas heladas y con la ayuda del aliento propio darles vida.


En inverno las almas se hielan y los corazones palpitan más deprisa para calentar el cuerpo que busca calor en los brazos de cualquier enamorado ¡No me digáis que no es la mejor época del año!

El galán invierno nos guiará a todos por los callejones del alma más estrechos en los que el frío no pueda entrar, nos empujará a aferrarnos a los amantes de pantalones más ardientes y nosotros -seres de cerebro congelado- caeremos cual frágiles mariposas en manos del viento. 


Escrutaremos cuello abajo la calidez de un cuerpo desnudo con nuestras falanges convertidas en piedra calcárea, de esa que se va desmenuzando en pequeñas motas de polvo al estallido de la danza de la helada brisa por nuestra piel; nos percataremos de los cortes que el glacial tiempo ha dejado sobre nuestros labios y sorberemos con ansia la esencia del otro exigiendo la llama encendida en el corazón ajeno de quien los callejones de la soledad nos ha encontrado. 


Este año en el que ya no somos lo que éramos, este año que empieza nuevo y al que todos le pelamos la piel para hacer zumo del pasado yo me planteo si los principios son buenos o son solo una forma de fingir que el pasado no nos encontrará nunca más.

 Ahora que el invierno ya ha llegado -no como en las primeras temporadas de Juego de Tronos- y que normalmente salir de casa se me hace cada vez más cuesta arriba, este año parece que mi alma se rebela contra los barrotes de la jaula en la que la tengo encerrada y me obliga a salir y caminar entre siete y diez quilómetros al día para que la tristeza no nos encuentre. 

Ahora que el mercurio de los termómetros antiguos se desliza vidrio abajo mis piernas hierven en la cama para que nade en un ambiente donde.... ¡no me jodan! el agua esta puto fría. Ahora que restan diez días para que tomemos un avión hacia el lugar que me dio la vida y me hizo echar raíces yo me pregunto porque sigo pagándole cada mes a mi cerebro un sueldo que no me da plusvalia alguna. 


Feliz invierno. 
Besitos, M'