domingo, 23 de abril de 2017

Cuando leer está de moda y las rosas son amor solidificado

Libros, las aventuras más maravillosas que tendremos están entre esas páginas que abres con ilusión cuando sentada en la cama te preguntas que será de la vida de los personajes que en ella aparecen, cuáles serán las vidas que habrá creado el codicioso escritor y cuál será el devenir de su final cuando cierres la contraportada.

Rosas, esa fragancia y esos colores que rojos significan amor eterno, que rosas son amor, pero del light y que amarillas no traen nada bueno, aunque sea la mejor fragancia que se haya colado jamás por tus fosas nasales. Guardo la rosa de nuestro pasado Sant Jordi esperando que esta vez vuelvas a tocar mi puerta con una de ellas en la mano, pero siendo el segundo… quien sabe ya si será un solo día más.

Rosas y libros: las tradiciones cansan, pero tienen algo tan de los tiempos modernos, tan sólido, tan anclado a nuestro ADN que cada año volvemos a ellas como si fueran lo más fantástico y novedoso de nuestros días.

Para mí, es un hecho que deberíamos de mantener las tradiciones por muy pesada que se nos hagan año a año, pero si bien es cierto que me gustan también creo que deben evolucionar, como todo. Que deben ecribir su historia y dejar que el tiempo las actualice haciendo que hoy, los hombres regalen libros y las mujeres rosas mientras las mujeres regalan libros y los hombres rosas.



El amor y la cultura, el sentimiento y la inquietud por el saber los deberíamos fomentar cada día sin sexo o credo que se nos ponga por delante. Así que, matemos al dragón, dejemos que de su sangre salgan rosas que simbolicen el amor -al menos el de hoy- y regalemos después buenas historias que podamos contar a los que vengan.

Por un día encantador 
que implica mis dos cosas preferidas
 en el mundo: flores y libros.
Muchos besos, M’